
Katia Reiter dirige el Observatorio Volcanológico de Guadalupe desde hace unos diez años. Forma un sorprendente dúo con Aimé, un joven guadalupense al que transmite su pasión por la profesión. Mientras se prepara para un nuevo proyecto al otro lado del mundo, se cierne la amenaza de una gran erupción del Soufrière. La isla se encuentra en una situación desesperada y Katia tendrá que velar por la seguridad de la población.