
La polarización política en EE. UU. ha llevado a los bibliotecarios a convertirse en defensores de la democracia, enfrentándose a una ola de prohibiciones de libros. En 2021, un representante de Texas propuso revisar 850 libros por su contenido, muchos de ellos sobre temas raciales o LGTBIQ+, lo que ha generado tensiones y propuestas para criminalizar a los bibliotecarios.





